viernes, 9 de abril de 2010

Argentina dice no al pacto global antitabaco





Junto con Zimbabue, Etiopía, Afganistán y Haití, la Argentina integra el reducido grupo de países en desarrollo que aún no adhirió al Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS. Y tiene el consumo de cigarrillo per cápita más alto de América Latina

Una solapada puja que involucra al Gobierno, a la industria y a entes no gubernamentales mantiene a la Argentina fuera de un pacto global antitabaco, que según expertos ayudaría al país a reducir la alta adicción que presiona los costos del sistema de salud.

Argentina, junto a Zimbabue, Etiopía, Afganistán y Haití, integra el reducido grupo de países en desarrollo que aún no ha adherido el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considerado el primer tratado global de salud pública. El Gobierno argentino adhirió al pacto en el 2003, pero desde entonces su necesaria ratificación por el Congreso se encuentra trabada en el Senado por el cabildeo de empresas tabacaleras y la resistencia de legisladores de provincias productoras de tabaco, dijeron expertos.

"El apoyo al CMCT es necesario. A nivel interno porque el consumo de tabaco provoca 40.000 muertes por año y a nivel externo porque es un papelón internacional. El país aparece privilegiando intereses económicos por sobre los intereses de la población", dijo a Reuters el coordinador del Programa de Control del Tabaco del Ministerio de Salud, Mario Virgolini.

Según datos oficiales de la Argentina, el tratamiento de enfermedades provocadas por el hábito de fumar cuestan a la economía del país sudamericano unos 7.000 millones de pesos (1.814 millones de dólares) por año. "Existe un lobby muy importante de la industria tabacalera. Y cuando hablo de la industria tabacalera me refiero a las megacorporaciones", dijo Verónica Schoj, una experta en políticas de salud y consultora de la Fundación Interamericana del Corazón, una organización no gubernamental estadounidense.

Publicidad, punto conflictivo
El pacto global de la OMS obliga a los estados firmantes a proteger a sus poblaciones de la exposición al humo de tabaco mediante la prohibición de la publicidad de cigarrillos, un aumento de la carga impositiva y de precios, y la creación de espacios libres de humo en lugares públicos y de trabajo. La publicidad es un punto particularmente conflictivo en la lucha contra el tabaco.

Mientras los defensores de las restricciones remarcan la importancia de limitar todo tipo de exhibición relacionada al cigarrillo, las tabacaleras la defienden y niegan que su objetivo sea captar nuevos clientes.

"Las tabacaleras deben seguir siendo capaces de comunicarse con los fumadores adultos", dijo una portavoz de Massalin Particulares, la filial de Philip Morris en Argentina. Ningún portavoz de Nobleza Piccardo, filial local de British American Tobacco, estuvo disponible para atender consultas de Reuters.

A diferencia de Brasil, Chile o Perú, por ejemplo, que desde hace años incorporaron fotos con efectos provocados por el cigarrillo, los paquetes en la Argentina sólo tienen una pequeña advertencia con la leyenda "el fumar es perjudicial para la salud". El convenio también obliga a suprimir el patrocinio de tabaco y establece la prohibición de lo que la OMS y casi 170 países consideran etiquetas engañosas y falsas en los paquetes, con términos como "ligero", "suave" o "con bajo contenido en alquitrán".

Su aprobación parece muy necesaria en un país donde el 32 por ciento de la población adulta fuma y lo hace además de forma intensa. Argentina, donde aún es común que personas fumen en lugares cerrados como elevadores o taxis, tiene el consumo per cápita más alto de América Latina, con 1.014 cigarrillos por año por persona.

De no ratificar el convenio antes de agosto, Argentina quedaría marginada de una próxima conferencia del ente rector del CMCT que sesionará en Uruguay y a la que asistirán representantes de unos 170 países.

Algunos mitos
El senador oficialista Daniel Filmus dijo que las trabas a la ratificación del convenio responden a "la presión que sufren los legisladores de las provincias tabacaleras" e indicó que existe una idea de que su aprobación afectaría economías de distritos empobrecidos como Salta, Jujuy, Misiones, Chaco, Corrientes, Catamarca y Tucumán. Pero el argumento de que las economías regionales sufrirían por la aprobación del pacto es un "mito", coincidieron Filmus, Schoj y Virgolini.

El 85 por ciento del tabaco que producen esas regiones es exportado y su demanda está en crecimiento por las compras de China e India. El senador oficialista y productor tabacalero Guillermo Jenefes, que se opone a ratificar el convenio, se negó a hacer comentarios a Reuters. Según datos de la OMS, el consumo de tabaco provoca cinco millones de muertes por año en el mundo debido a enfermedades cardiovasculares, diferentes cánceres, diabetes y otras afecciones crónicas, incluyendo 600.000 por el humo de segunda mano.

Fuente: Reuters


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