Bajo la ventana de una escuela, un zorro de espíritu observador e inquieto se puso a escuchar. La lección que explicaba aquel día el veterano profesor le resultó particularmente seductora, por lo que pegó su oreja derecha a la pared. Se hablaba de las cualidades de las aves de corral.
Pasados unos minutos, el maestro se dispuso a explicar una lección de ética, empezando por resaltar el deber de "ganar el pan con el sudor de la frente".
Mucho desagradó al raposo el cambio de tema, y más aún el énfasis que en tal principio puso el profesor, por lo que no tardó en abandonar el lugar diciendo para su adentros:
- Es un maestro chapado a la antigua. ¡Cuándo adelantarán la edad de jubilación del profesorado, Señor...!
"Nos guste o no, la verdad es una. Aprendamos a verla y, si procede, rectifiquemos nuestra conducta."
Pasados unos minutos, el maestro se dispuso a explicar una lección de ética, empezando por resaltar el deber de "ganar el pan con el sudor de la frente".
Mucho desagradó al raposo el cambio de tema, y más aún el énfasis que en tal principio puso el profesor, por lo que no tardó en abandonar el lugar diciendo para su adentros:
- Es un maestro chapado a la antigua. ¡Cuándo adelantarán la edad de jubilación del profesorado, Señor...!
"Nos guste o no, la verdad es una. Aprendamos a verla y, si procede, rectifiquemos nuestra conducta."

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